miércoles, 13 de mayo de 2009

TIEMPOS INCIERTOS



TIEMPOS INCIERTOS

De vez en cuando
imagino,
allá a lo lejos,
un asomo de luz para
los hombres.

No sé si es solamente
una quimera

Al fin de cuentas,
el futuro es ese sueño
que me obliga
a vivir aferrado
a la esperanza.

ACEDÍA



ACEDÍA
A veces,
cuando se inicia el día
y la ciudad aúlla
su despertar enrevesado
presta a devorarse a los miles
de fantasmas que la habitan
(tan iguales a mí…
tan diferentes)
descarto la esperanza,
me embarga la tristeza,
me enojo con Dios
y me entrego a la acedía
como si Él fuera el responsable
de la perfidia toda
de los hombres.



Del poemario inédito "Poesía de entrecasa"

 

sábado, 14 de marzo de 2009

DESDE EL EXILIO HACIA HIROSHIMA

Amigos: Como para no olvidar, les recuerdo algunas poesías y las tapas de mi libro "Desde el exilio hacia Hiroshima" que fuera editado en el año 2006.









I


Penumbras
sobre mí.

En lo profundo yace,
desvestida,
mi nostalgia.

Del otro lado
de este océano oscuro
hay un puerto
donde late la vida.


II


La oscuridad
no está en lo confuso
que me envuelve
sino en la pérfida sospecha
de que no me recuerdas.



VIII

Lo infinito de mi sueño
cabe en un retazo
del nocturno.

Simplemente
un borroso perfil,
estampa fugitiva,
azul tatuaje
que se dibuja
en cada espacio de mi ser
y me traspasa



XI

Sobre la muda agonía
del crepúsculo
se despeña, silenciosa,
mi memoria.

El ocaso es gris
como la lluvia,
como mi sed,
como tu imagen,
como este terrible desamparo



V

La noche se deshace
vencida
por todos los silencios.

Apúrate,
atraviesa la oscuridad
y dame tu consuelo
a manos llenas.

Redímeme,
que el tiempo no perdona
y se ha hecho dueño
de todos los relojes.



XV

Mis ilusiones cuelgan
de alguna nube presurosa.

El ángel oscuro
ya no ríe.

Ahora habito
con el alma desnuda
y el corazón a la intemperie
la exacta madriguera
donde se pinta
el reverso de la vida.



viernes, 6 de marzo de 2009

DOS POESÍAS INÉDITAS




                                 Dibujo salón Medioteca Villa maría Fotografía: Mariana Lucatelli



SONETO DE VIDA

Quizás debí tomar antioxidantes,
consumir menos grasas y frituras,
comer más fibras, frutas y verduras
y al pucho renunciar; estar distante

del vino (ese brebaje amenazante
de la salud) tener mucha cordura
y evitar el estrés y la locura.
No fue así; pudo más el excitante

juego de transitar mis estaciones
disfrutando de sueños y emociones
ardoroso, tenaz y sin medida

y esta noche, aferrado a mis pasiones
rechazo mis nostalgias aburridas.
Sé que mi vida es vida bien vivida.


CUENTO POEMA DE MENOS 
DE DOSCIENTAS PALABRAS

En la noche profunda
huye con ansiosa turbación
del hombre que, sin piedad,
la busca.
Sabe que si el cazador la encuentra
quedará cautiva para siempre.

Escapa y se esconde en la luminosa
oscuridad nocturna.

Con desazón
el perseguidor abandona la búsqueda,
regresa a su sillón,
bebe vino,
fuma…
De pronto, sin apenas darse cuenta,
la descubre.

Ella se rinde.

El hombre, con el sabor del triunfo
en sus entrañas,
la encierra.

A medida que pasan
las horas y los días
ella comienza a disfrutar
su encierro.

Descubre que quienes la miran
la admiran;
su cautiverio es espléndido
y llega el día que descubre
que su prisión
le permitirá atravesar
los tiempos.

Cuando la palabra
cae prisionera de quien le da
el lugar exacto,
narrador o poeta,
es inmortal
y perdura en el corazón mismo
de los hombres.



domingo, 4 de enero de 2009

Anécdota sobre un grillo

EL MOLESTO GRILLO Y LA CULPA QUE PUEDE ACARREAR SU MUERTE.

Los fines de semana cumplo con el rito de cebarle mate a mi esposa mientras ella hace “fiaca” en la cama. Hace un tiempo atrás, un viernes, ella se acostó temprano y yo me quedé escribiendo hasta tarde. Como en Santiago había una invasión de grillos me pasé mucho rato sacando grillos por la ventana. Como habían logrado fastidiarme con su cantinela decidí acostarme pero al hacerlo había uno de los mencionados bichitos que seguía con su concierto nocturno y me impedía conciliar el sueño. Lo busqué afanosamente y al encontrarlo no podía atraparlo porque saltaba de un lado a otro, hasta que en un acto de total irracionalidad, cuando lo tuve a tiro le pegué un pisotón y lo maté. Furioso conmigo mismo y con los grillos prendí la computadora y escribí el siguiente soneto.

EL GRILLO
(A la memoria de Conrado Nalé Roxlo)


Bicho molesto el tan mentado grillo;
no sé por qué demonios don Conrado
Nalé Roxlo y juglares destacados
le obsequiaron al infame animalillo

sus eglógicos versos. No es sencillo
explicar las razones de mi enfado
pero este insecto terco y obstinado
aumenta mi desvelo. Gusanillo

que con cric cric tedioso y monocorde
no te deja dormir; son sus acordes
angustia en el desvelo. Yo les digo

que, cuando el sueño tarda y hasta el borde
de la neurosis llego, lo maldigo.
Es mi enemigo el grillo mis amigos.

Me costó dormirme y el sábado, encontré una carta llegada de Chaco. Una carta de esas que cada vez se ven menos, una carta de puño y letra y traída, como era antes, por el Correo Argentino. Era una carta de Don Aledo Luis Meloni; mientras la abría desperté a mi esposa para leérsela mientras tomábamos unos mates. Después de algunas consideraciones acerca de mi libro de poesías “Tránsito (Desde la oscuridad hacia la luz)” me mandaba la última poesía que había escrito para que le dijera si me gustaba. Yo leía la carta con una sonrisa de triunfador hasta que llegué al poema. En ese momento, según mi esposa, mi rostro se transfiguró de tal manera que ella se asustó y me preguntó si pasaba algo malo. Sin decir una palabra, le conté lo que había pasado la noche anterior y encendí la máquina para leer mi soneto. Ella me dijo que no entendía nada. Me preguntaba una y otra vez que ocurría y cual era la relación entre la carta y el soneto que yo le había leído. A continuación le leí el poema de Meloni que ahora transcribo.

Culpa

Me persigue la culpa de haber matado un grillo
y de haber acallado una voz tan humilde y tan nuestra;
de haber asesinado el derecho a la vida,
de una vida, lo sé, más útil que la mía.
Esta muerte me duele por injusta y por vana;
por matar porque sí, porque era un simple grillo;
y seguirá doliéndome como un cilicio en carne viva
mientras no nos igualen mi ceniza y la suya

Recién entonces ella comprendió mi reacción. Quizás a otros pueda parecerles algo superficial esta anécdota pero a mí me hizo reflexionar bastante y me llama poderosamente la atención la concatenación de los acontecimientos. ¿Habrá sido casualidad? En realidad, a riesgo de parecer místico, diría que más que casualidad hubo alguna extraña y misteriosa causalidad. Por si las moscas, he vuelto a la vieja costumbre y ya no los mato. Cuando un grillo canta y no me deja dormir, lo busco hasta encontrarlo y lo saco por la ventana para que se vaya con su música a otra parte.