Se resiste la noche
en las calles quietas que despiertan
pero la luz que llega es poderosa;
por la avenida, los colectivos
viajan atestados
de gentes que marchan
al trabajo.
Desde el este
comienza a irrumpir la aurora
y yo,
que he pasado la noche
con mi insomnio a cuestas
bajo las estrellas,
esperando la luna
que ha brillado por su ausencia,
no puedo menos
que celebrar el día
mientras intento detener el tiempo
en cada palabra del poema.